Entrevista a Roberto Palmer
por Carolina Ovejero
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Cantor, autor y compositor exquisito y querido por todos, nació en General Pico, provincia de La Pampa, un 24 de septiembre de 1931, en el “Barrio de las Ranas”. Sus primeras sensaciones con la música comienzan escuchándolas cantar a su madre, viejas canciones italianas y a su hermana Sara…con una voz hermosa…
…Roberto nos cuenta de los referentes…
En aquellos años, y en aquel lugar, solamente se podía escuchar alguna radio ajena y una pequeña propaladora que transmitía desde altavoces en las esquinas del barrio céntrico durante pocas horas de la mañana y de la tarde.
A esas primeras edades, no tenía yo, muchas referencias como para elegir a algún músico en especial. Recuerdo, vagamente, alguna audición de radio en la que actuaba “La Tropilla de Huachi Pampa”, que dirigía Buenaventura Luna, algunas cantantes como Libertad Lamarque, Azucena Maizani, Mercedes Simone, grabaciones en 78 revoluciones de Gardel, Magaldi, Corsini, y un poco después, por el 47, 48, Antonio Tormo, que se convirtió rápidamente en ídolo de todo el país. En esos años comienza mi afición a la guitarra, y empiezo a tantearla de manera muy empírica, aprendiendo de los pocos que sabían algo en el pueblo, entre ellos Juan Cabrino, y bastante más de los guitarreros y cantores transhumantes que de vez en cuando aparecían, entre ellos “Los Indios Tacunau” con sus padres, de quienes me hice muy amigo y me enseñaron muchas cosas. Lo poco que aprendía se lo pasaba a Juancito Venturucci con quien junto a Cabrino formamos un trío que llamamos “Páginas de América”, para asados de amigos y serenatas.
Fue en esa época que comencé a cantar en una orquestita del pueblo – gracias a que alguien me escuchó silbar y pensó que lo hacía bien y podría hacerlo también cantando – así que me recomendó y empecé mi carrera de cantor. En el año 55, con 23 años, me fui a probar fortuna a Buenos Aires.
…Su experiencia con los Quilla…
A “Los Quilla” los escuché por primera vez en una audición de Radio El Mundo – hoy nacional – en el 53, cuando acababan de fundarse. Me gustaron mucho, sin imaginarme que alguna vez formaría parte del grupo.
Cuando llegué a Buenos Aires, en el 55, por poco me vuelvo a mis pagos porque me tocó vivir el golpe de estado del 16 de junio con bombas y balazos en la plaza de mayo y aledaños. Pero superé el trasplante y al poco comencé a cantar en la confitería Sagaró de la calle Lavalle con un conjunto que formamos entre varios y luego alterné con el trío Latinoamericano – con Pedro Gamarra y Tito Fernández -, en el trío Azul, y en el trío Valencia, hasta hacerme definitivamente solista para llegar al 62, que paso a formar parte de “Los Quilla”.
Yo era amigo de “Cacho” Valles desde el 60. En una ocasión, en la que me encontraba cantando en un sitio nocturno de Mar del Plata, él fue a verme, me propuso formar parte del grupo y reemplazar a Carlos Vega Pereda, que se separaba para hacerse solista. Por supuesto que acepté y comencé una carrera con ellos que duró 36 años, hasta el 98, año en que me despedí actuando en la ciudad de Jaen, en España, compartiendo el escenario con mi paisano Alberto Cortez, quién tuvo la gentileza de dedicarme su canción “Cuando un amigo se va”, aclarando que yo me iba de manera diferente que el protagonista de la misma. Fue muy generoso su gesto, y el momento muy emotivo…
Estar en “Los Quilla” me permitió conocer a consagrados artistas de folclore y otros géneros, con muchos de los cuales compartimos actuaciones: Eduardo Falú, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Los Hermanos Ábalos, Tita Merello, Hugo del Carril, Mariano Mores, Juan Carlos Mareco, Antonio Prieto, Lucho Gatica, el Chúcaro y Norma Viola, Marta de los Ríos, Lima Quintana, Tejada Gómez, Ariel Ramírez, Horacio Salgán, Osvaldo Pugliese, Alfredo de Ángelis, Aníbal Troilo, Mercedes Sosa en sus comienzos, la correntina cantora Ramona Galarza, Horacio Guaraní, Jaime Dávalos, el Cuchi Leguizamón, Manuel J. Castilla, Berbel y sus hijos, Ernesto Montiel, Isaco Abitbol, Linares Cardozo, Joao Gilberto y algunos más….especialmente a Don Atahualpa Yupanqui, que en 1970, recién incorporado Ramón Navarro reemplazando a Núñez, nos eligió para llevarnos a actuar con él a España y Francia, debutando en mayo en el teatro María Guerrero de Madrid y cantando después en el primer festival de folclore latinoamericano en Huelva, Andalucía. Luego debutamos en Francia en el teatro de la universidad de París y algunos centros culturales.
De aquel viaje inolvidable me queda la inigualable experiencia de convivir dos meses con Don Ata y disfrutar de su arte y sabiduría en los atardeceres que nos regalaba sus anécdotas, sus cuentos, y especialmente su canto interpretando temas suyos, muchos de ellos desconocidos. Tenía un humor criollo muy agudo, y era un gran narrador, fuimos unos privilegiados por haber disfrutado aquello.
No puedo olvidarme de colegas y amigos entrañables que hallé en el transcurso de mi vida de Quilla, algunos ya no están, pero no los olvidé nunca, con varios compartí momentos familiares y ricos en afecto y amistad, Ginamaría Hidalgo, Chacho Santa Cruz, Víctor Velázquez, Enzo Peiretti, Carlitos Di Fulvio, el “Chango” y Marián Farías Gómez, Pocha Barros, Julia Elena Dávalos y agrego al criollo zurdo Ovejero, con quién me hubiera gustado compartir más, porque era un placer encontrarlo y charlar un rato, y no digo escuchar su arte exquisito con la guitarra. No quiero olvidarme de dos amigos que hicieron historia en vida y hoy continúan haciéndolo, me refiero a Hugo Díaz y a Domingo Cura, con quienes compartí muchos momentos antes y después de estar en Los Quilla. Domingo participó con su bombo y percusores en muchas de nuestras grabaciones, especialmente en las chacareras. ¡Qué artistas, por Dios….!
Fui testigo de las revelaciones Cosquín de quienes fueron luego consagrados artistas de nuestro folclore, el “turco” Cafrune, Mercedes Sosa, Danielito Toro, el “Chango” Nieto, Teresa Parodi, Luisito Landriscina, Julia Elena Dávalos… y alguno más que se me queda.
Me empapé del paisaje de mi país, su música, sus tradiciones y su gente, recorriéndolo de punta a punta. Así aprendí a quererlo más y comprenderlo. Yo venía de una provincia nueva, apenas asomada a la civilización y recién ganada a los ranqueles que la habitaban.
General Pico fue fundada en 1905 por manos de inmigrantes de muchos países, no tenía acervo folclórico para nada, y apenas lo recibía con cuentagotas de los cantores y guitarreros que pasaban…por eso yo estaba en pañales cuando entré a Los Quilla, con ellos y por ellos fui descubriendo lo que era mi país nativo y aprendiendo sus secretos. Con ellos conocí mi país y casi todos los demás – Uruguay, Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, Colombia, Venezuela, Canadá, Estados Unidos – después el salto; dos veces a Japón y Hong Kong, India, Israel; más tarde España – donde conocí a Belén (hoy mi mujer…), Portugal, Italia, Alemania, y rematamos en el continente más lejano y desconocido….Australia.
En el momento que me separé de Los Quilla, llevaba más de la mitad de mi vida siendo uno de ellos, y hasta hoy, cerquita de los 80…, nunca dejé de serlo
Video: “Caminito”, “Cuartito Azul”, “El Día que me Quieras”, “Adiós Pampa Mía” por los Quilla.
Actualmente.
Desde el 98 que nos quedamos con mi mujer a vivir en España, he actuado en diversos espectáculos en las provincias de Madrid y Jaén. Siempre acompañado con las guitarras de René Farías y Daniel Barrera – ambos conocidos como el dúo “René y Daniel” o “Los Brillantes” – y “Rabito” Vélez. Excelentes los tres.
Con Ramón Navarro, antiguo compañero de Los Quilla y siempre entrañable amigo, continuamos nuestro contacto, no solo de amistad, acabo de ponerle la voz a dos temas nuestros que él incluirá en un disco próximo a salir, ambos cantados por nosotros a dúo. Uno es “La Chaya de los Pobres”, con el que ganamos el festival de la canción de Cosquín en 1972, con acompañamiento y canto del conjunto “Huerque Mapu”, el otro es una zamba que compusimos hace 15 años, se llama “Lunita pirquinera” los versos de Ramón están dedicados a la memoria del catamarqueño Atuto Mercau Soria. Yo le puse música y el acompañamiento “toda una obra de arte”, Juan Falú con su guitarra.
Todo se hizo a través de internet, maravilloso invento de comunicación, especialmente la humana…
Además continúo componiendo y grabando artesanalmente folclore. He arreglado 90 temas con 5 guitarras y los hemos grabado con mi cuñado español Kike De Caso haciéndome dúo en 6 cds con 15 temas cada uno, muy al estilo Quilla…para divertirnos…
Unas palabras.
He tenido la suerte de integrar durante 36 años, uno de los conjuntos más tradicionales y queridos por el público. Con él, repito, entendí lo qué significa la tradición en un país, el nuestro en este caso, especialmente si conserva sus valores como algo radicalmente propio de su historia….,y nuestro folclore forma parte de ella, incuestionablemente. Se puede intentar experimentar con él lo que los tiempos sugieren, pero cuidando de que los injertos no dañen su raíz, para que su savia siempre sea alimento y sostén de su existencia.
Roberto: Estoy muy feliz de que nuestro amigo y músico Oscar García nos haya puesto en comunicación y así poder disfrutar de sus relatos en directo, le agradezco la buena predisposición y lo lindo de su manera de decir.





